
La neblina bajaba del Pichincha ayer por la tarde, envolviendo los edificios de La Floresta en ese gris denso que a veces me hace sentir que el mundo se detiene. Estaba frente a la computadora, terminando de organizar la agenda de uno de mis clientes, cuando sentà ese nudo en la garganta. No era tristeza, ni esa ansiedad clÃnica que me dio en el 2020 y que todavÃa trato con mi terapeuta. Era algo más denso, un peso fÃsico, como si las palabras se hubieran quedado atascadas justo debajo de la mandÃbula. Qué bestia, pensé, otra vez este nudo que no tiene explicación lógica.
Antes de seguir, quiero ser súper transparente con ustedes. Este espacio refleja mi proceso personal y, como verán, incluyo enlaces a programas de Hotmart que me han servido, como el sistema de Freedom Healing. Si deciden inscribirse a través de ellos, recibo una comisión que ayuda a que este cuaderno violeta siga abierto, sin que a ustedes les cueste un centavo más. Yo misma he pagado y practicado cada uno de estos métodos; no recomiendo nada que no haya pasado por mis propias notas. Eso sÃ, no soy médico ni sanadora profesional. Lo que escribo aquà es mi bitácora como asistente virtual que busca un equilibrio, y siempre les diré que mantengan a su médico o psicólogo en el bucle si sienten que algo no anda bien.
El cuerpo como mapa: lo que el cuaderno violeta me enseñó hace siete meses
Hace unos siete meses, cuando empecé a tomarme en serio lo de escribir mis sensaciones diarias, me di cuenta de un patrón. Mi espalda baja no solo me dolÃa por estar sentada ocho horas coordinando correos. HabÃa una correlación directa entre las semanas de mayor carga administrativa y una sensación de frÃo punzante en la base de la columna. En la medicina energética, se dice que el cuerpo fÃsico es el último lugar donde se manifiesta un bloqueo que empezó en el aura mucho antes.
Abrà mi libreta violeta y empecé a trazar lÃneas. Noté que cuando ignoraba mi intuición sobre un proyecto, el nudo en la garganta aparecÃa. Cuando me sentÃa insegura sobre mis finanzas, la pesadez bajaba a las piernas. Identificar estos sÃntomas no es cuestión de magia, sino de observación lenta. En mi diario, empecé a registrar no solo lo que hacÃa, sino dónde sentÃa la energÃa estancada. Es un ejercicio de escucha que las apps de meditación estándar no lograban darme, porque a veces el silencio absoluto me ponÃa más nerviosa.

Mañanas de enero: el frÃo que no se quita con café
Durante las mañanas de enero, mientras escuchaba el sonido de la cafetera calentándose y veÃa a mi vecino regar sus plantas en el balcón de al lado, me di cuenta de que el cansancio que sentÃa no era falta de sueño. Era una fatiga que se sentÃa como si tuviera plomo en las venas. Según los principios de la numerologÃa energética, estaba transitando un año personal que exigÃa limpieza. La numerologÃa pitagórica usa 9 dÃgitos básicos para diagnosticar estas vibraciones, y mi número pedÃa a gritos soltar lastre.
Fue ahà cuando dejé de pelearme con el sÃntoma. Entendà que los 7 centros energéticos principales, o chakras, estaban tratando de comunicarse. Si el chakra raÃz está bloqueado, sientes miedo por la supervivencia; si es el plexo solar, pierdes tu poder personal. Yo sentÃa un vacÃo justo arriba del ombligo cada vez que un cliente me pedÃa algo que sobrepasaba mis lÃmites. Escribir mis 3 páginas matinales, ese estándar de Julia Cameron que nunca falto, me ayudó a ponerle nombre al bloqueo: miedo a decir no.
A veces, un sÃntoma de bloqueo es simplemente una zona del cuerpo que se siente 'apagada'. ¿Te ha pasado que te tocas el brazo o la pierna y sientes que esa parte no te pertenece del todo? Es como una desconexión eléctrica. En esos dÃas, ni el espresso más cargado de la panaderÃa del barrio me despertaba el espÃritu.
Finales de marzo: el giro con Alquimia de Vida
A finales de marzo, decidà dar el paso hacia algo más estructurado. Ya conocÃa lo básico, pero sentÃa que me faltaba una llave. Asà llegué al programa Alquimia de Vida, que es el tercer nivel del sistema Freedom Healing. Lo que me atrajo no fue una promesa de iluminación instantánea, sino la metodologÃa. Este sistema utiliza 33 llaves espirituales para identificar y liberar bloqueos en el campo electromagnético. No es solo meditar; es investigar qué memoria está causando el nudo.
Lo que aprendà en esas semanas cambió mi forma de ver los dolores musculares. Empecé a mapear mis nudos en los hombros como estancamientos de energÃa sutil. El curso me enseñó que si no mueves la energÃa, el cuerpo la solidifica para que le prestes atención. Es como si el alma te estuviera gritando a través de una contractura. Para alguien como yo, que trabaja en remoto y a veces se olvida de que tiene cuerpo, tener una estructura de 3 niveles para avanzar fue clave. No es un salto al vacÃo, es un proceso paso a paso.
Recuerdo una tarde en la que, tras una sesión de liberación, el nudo de la garganta simplemente se desvaneció. No fue un milagro, fue entender que estaba reteniendo una verdad que necesitaba ser dicha. Si quieres profundizar en cómo esta herramienta especÃfica ayuda con los bloqueos, puedes leer sobre mi experiencia con Alquimia de Vida Freedom para sanar bloqueos, donde detallo más esas primeras sesiones.

El caso de los que no pueden estar en silencio
Hace poco conversaba con un amigo que trabaja en emergencias médicas. Me decÃa que envidiaba mi capacidad de sentarme a escribir o meditar, porque para él, el silencio es un disparador. Su sistema nervioso está en alerta constante por el trabajo en la ambulancia, y cuando intenta cerrar los ojos, el estrés postraumático se activa. Me hizo pensar mucho en cómo los métodos estándar de relajación fallan a quienes más los necesitan.
Para personas en profesiones de alta tensión, identificar un bloqueo no puede ser a través del vacÃo mental. Para ellos, los sÃntomas fÃsicos son mucho más agresivos: taquicardias, sudor frÃo o una rigidez mandibular que no cede ni durmiendo. En estos casos, la sanación energética necesita ser activa. No se trata de poner la mente en blanco, sino de usar herramientas como la NumerologÃa Energética para entender los ciclos de estrés o técnicas de movimiento que desplacen la carga fuera del sistema nervioso.
Si trabajas en algo asÃ, o si tu ansiedad es tan alta que el silencio te asusta, no te fuerces a meditar de forma tradicional. A veces, identificar el bloqueo es simplemente reconocer que tu cuerpo está protegiéndote de algo. Yo misma, cuando los ataques de pánico eran frecuentes, preferÃa mil veces usar un Péndulo Hebreo para limpiar el ambiente que intentar quedarme quieta con mis pensamientos. Hay que ser compasivos con el ritmo de nuestro propio sistema.
Hace un par de semanas: la integración actual
Estamos cerrando mayo y hoy mi cuaderno violeta tiene una entrada mucho más tranquila. Ya no huyo del sÃntoma fÃsico. Si siento una presión en el pecho, cierro la laptop, me preparo un tinto y pregunto: ¿qué energÃa estoy cargando que no es mÃa? A veces es el estrés de un cliente, otras veces es mi propia resistencia al cambio. Uso las herramientas de sanación para mover esa energÃa antes de que se convierta en una fatiga crónica que me deje en cama tres dÃas.
He aprendido que identificar un bloqueo es un arte de sutilezas. No siempre es un dolor agudo; a veces es una falta de alegrÃa, un color que ves gris, o esa sensación de que estás caminando contra el viento aunque el dÃa esté despejado en Quito. Lo chévere de llevar un registro es que puedes ver el progreso. Mirar mis notas de hace meses y ver que el dolor lumbar ya no es mi compañero diario me da una paz que no tiene precio (bueno, cuesta menos que un par de almuerzos en La Floresta, si comparas la inversión en un buen curso vs. analgésicos constantes).

Si sientes que tu cuerpo te está enviando señales que no logras descifrar, quizás es momento de mirar más allá de lo fÃsico. No reemplaces nunca tu chequeo médico, pero permÃtete explorar qué hay en tu campo sutil. A veces, la respuesta no está en una pastilla, sino en liberar una emoción que lleva años buscando salida. Yo encontré un camino muy claro en el nivel 3 de Freedom Healing, y si sientes curiosidad, te invito a revisar Alquimia de Vida; para mà fue el puente entre sentirme mal y entender por qué me sentÃa asÃ.
Mañana volveré a abrir el cuaderno antes de que el primer bus pase por la calle. Escribiré mis tres páginas, sentiré el peso del bolÃgrafo y escucharé lo que mi cuerpo tiene que decir. ¿Y tú? ¿Qué parte de tu cuerpo te está hablando hoy y qué crees que está intentando decirte?