Una tarde de neblina espesa en La Floresta, de esas donde el Pichincha desaparece tras un telón gris, cerré mi laptop después de ocho horas atendiendo urgencias de clientes que ni siquiera eran mías. Sentí un peso en la nuca, una pesadez que no se iba con café ni con estiramientos. Abrí mi libreta violeta y me di cuenta de que mi energía se sentía 'prestada'. No estaba cansada de trabajar; estaba cargando con la frecuencia de urgencia de mi jefe, una vibración que simplemente no me pertenece.
Desde que empecé este camino, he aprendido que un diario no es solo para quejarse del día. Para ver cambios de verdad, hay que registrar el movimiento invisible. Antes de seguir, quiero ser súper clara: no soy doctora ni sanadora. Soy una asistente virtual que necesitó algo más que terapia para no desmoronarse. Si sientes que tu salud mental o física se complica, por favor, consulta con un profesional. Este diario es un complemento, un mapa personal, no una receta médica.
Aviso de transparencia: en este artículo menciono herramientas de Hotmart que uso en mi día a día. Si decides inscribirte en alguna, recibo una comisión sin costo extra para ti. Solo recomiendo lo que ha pasado por las páginas de mi cuaderno violeta y me ha servido en mis días más grises.
Del reporte de daños al mapa de navegación
A mediados de diciembre, mis notas parecían un obituario de mi productividad. Escribía 'estoy agotada' o 'tuve ansiedad otra vez'. Pero escribir eso no cambia nada. El cambio real empezó cuando dejé de anotar lo que me pasaba y empecé a anotar cómo vibraba. Pasé de la terapia convencional a un registro energético porque necesitaba entender la raíz vibratoria detrás del agotamiento.
Intenté usar una hoja de cálculo fría en Excel para medir mis 'vibras' y terminó sintiéndome como si estuviera auditando mis emociones en lugar de sentirlas; fue un desastre mecánico que abandoné a los tres días. La energía no cabe en una celda de cálculo. Necesita el roce del papel de 120 gramos en mi libreta violeta mientras la tinta de gel negra se seca lentamente bajo la luz cálida de mi lámpara de sal. Ahí, en el silencio de la mañana mientras escucho al vecino regar sus plantas en el balcón de al lado, es donde la verdad aparece.
Si quieres empezar, no anotes hechos. Anota sensaciones físicas antes de ponerles la etiqueta emocional. Ese nudo familiar en el estómago que solía llamar pánico, ahora lo reconozco como una contracción energética, una señal de que algo se está moviendo justo antes de una sesión de Alquimia de Vida.
Qué registrar: Los tres pilares de mi cuaderno violeta
Después de unas tres semanas de registros constantes, entendí que hay tres cosas que no pueden faltar si quieres ver un patrón. Primero, la calidad de tu 'batería' al despertar, pero no en números. Uso metáforas: 'hoy soy un radio con interferencia' o 'hoy soy un estanque en calma'. Esto es vital si vives con fatiga crónica o enfermedades que limitan tu energía. El diario estándar te hace sentir mal por no ser productiva; el diario de energía te enseña a honrar tu reserva limitada.
Segundo, los picos de 'fuga'. ¿En qué momento sentí que me vaciaba? Fue en una tarde lluviosa de abril en La Floresta cuando descubrí, mediante la numerología energética, que mis picos de ansiedad coincidían exactamente con mis días de 'vibración 9' mal gestionados. En numerología manejamos 9 dígitos base, y el 9 es de cierres y limpiezas. Yo intentaba empezar proyectos nuevos en días 9, y claro, mi energía colapsaba.
Tercero, las liberaciones. Aquí es donde entra mi práctica de Freedom Healing. El sistema se divide en 3 niveles del sistema Freedom Healing, y al llegar al nivel de Alquimia de Vida, empecé a registrar no solo el bloqueo, sino cómo se sentía el cuerpo al soltarlo. No es lo mismo decir 'ya no estoy triste' que anotar 'sentí un calor en el pecho y el peso de los hombros bajó dos centímetros'.
La importancia de la precisión simbólica
A veces uso herramientas más específicas para limpiar lo que anoto. Hace apenas un par de semanas empecé a explorar el uso de las 72 etiquetas del Péndulo Hebreo. Cada etiqueta es una frecuencia. Si noto en mi diario que una situación se repite —por ejemplo, siempre me siento pequeña ante clientes hombres—, busco la etiqueta que resuene con esa sanación. Es como ir afinando un instrumento cuerda por cuerda.
Escribir sobre esto me ha ayudado a ver que proteger tu energía personal viviendo en una ciudad ruidosa como Quito no es cerrarse al mundo, sino saber qué puertas de tu propio campo dejas abiertas. Si no lo escribes, se te olvida. Y si se te olvida, repites el error.
Para quienes buscan algo más estructurado, mi recomendación es no saltar al vacío. Yo empecé con mis notas desordenadas, pero lo que realmente me dio un marco de trabajo fue avanzar hacia el Nivel 3 de Freedom Healing. Puedes leer más sobre mi experiencia con Alquimia de Vida Freedom para sanar bloqueos para entender cómo pasé de la confusión al mapa claro que tengo hoy.
El diario como un acto de amor propio (sin clichés)
Sé que suena a frase de Instagram, pero para alguien que ha tenido ataques de pánico, tener un registro de que 'esto también pasó' es un salvavidas. El diario de energía me permite ver que mi cansancio no es flojera. A veces, es simplemente que estoy procesando memorias antiguas o que mi año personal (que calculamos sumando día y mes de nacimiento al año actual) me está pidiendo introspección en lugar de expansión.
Si sientes que tu energía fluctúa y los consejos de productividad de 'levántate a las 5 AM' te dan ganas de llorar, quizás es que estás midiendo la variable equivocada. No midas tus horas; mide tu frecuencia. No anotes tus tareas; anota tus aperturas y cierres.
Hoy, mientras el espresso machine se calienta y el sol empieza a pegar en los tejados de La Floresta, abro mi libreta no para ver qué tengo que HACER, sino para ver quién estoy SIENDO. Si estás lista para dejar de dar vueltas en lo mismo, te sugiero mirar el programa de Alquimia de Vida. Es lo que me ayudó a pasar de escribir 'por qué me siento mal' a 'esto es lo que estoy transformando hoy'. Al final del día, el cuaderno violeta no miente, y lo que se escribe con consciencia, empieza a sanar solo.