Bitácora Violeta

Autohipnosis fácil para mejorar la autoestima después de la terapia

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Afuera, la lluvia de la tarde en La Floresta empieza a golpear los vidrios con esa insistencia que solo Quito conoce. El aroma a café recién pasado se mezcla con el olor a eucalipto húmedo que entra por la ventana de mi estudio, y yo me quedo mirando mi cuaderno violeta, ese que ya tiene las puntas desgastadas de tanto ir y venir. Hace unos cinco meses, en una tarde igual de gris, me di cuenta de algo que me dolió: aunque la terapia me había dado todas las respuestas lógicas a mis inseguridades, mi cuerpo seguía reaccionando con el mismo miedo de siempre. Mi mente sabía que era capaz, pero mis manos seguían temblando antes de cada reunión con clientes.

Aviso de transparencia: este rincón digital incluye enlaces de afiliación a programas de Hotmart. Si decides matricularte en alguno a través de ellos, una parte del precio apoya este proyecto sin que a ti te cueste un centavo más. Estos recursos, como el cuaderno violeta que sostengo, son cosas que he probado personalmente en mi propio camino de sanación; no recomiendo nada que no haya pasado por mi mesa de trabajo. Puedes leer más sobre esto en mi política editorial.

El límite de la lógica y el inicio del subconsciente

La psicología me salvó en 2020, no me malentiendan. Me enseñó a identificar mis ataques de pánico y a ponerles nombre. Pero al llegar a este año, sentía que estaba estancada en la superficie. Sabía el 'por qué' de mi baja autoestima, pero no sabía cómo dejar de sentir ese vacío en el plexo solar. Fue ahí cuando empecé a investigar sobre cómo hablarle directamente a esa parte de nosotros que no entiende de razones: el subconsciente. No soy médico ni psicóloga, solo una mujer de veintinueve años que trabaja desde casa y que necesitaba que su paz mental fuera más que una teoría.

A finales de marzo, después de escribir mis habituales 3 páginas matinales —esa técnica de desbloqueo que nunca suelto—, entendí que la autoestima no se construye repitiendo afirmaciones frente al espejo si por dentro todavía te sientes rota. La mayoría de los consejos dicen que te llenes de positividad, pero mi intuición me decía otra cosa: primero hay que vaciar. No puedes servir un café fresco en una taza que todavía tiene los sedimentos amargos de ayer. Es vital recordar que, si estás pasando por una crisis fuerte, siempre es mejor mantener a tu terapeuta informado sobre cualquier práctica complementaria que decidas iniciar.

Primer plano de una mano escribiendo reflexivamente en un cuaderno de color violeta.

Vaciar la taza: Mi encuentro con la autohipnosis

Descubrí que la autohipnosis fácil no es ese show de televisión donde alguien pierde el control. Es, más bien, un puente. Se trata de alcanzar una frecuencia de ondas cerebrales Alfa, que oscila entre los 8-12 Hz. Es ese estado de relajación profunda donde el ego, ese juez interno que siempre nos está criticando, finalmente se queda dormido y nos deja trabajar en lo profundo. Empecé a practicarlo para 'desaprender' el trauma antes de intentar 'aprender' a quererme.

Encontré un recurso que fue clave: Recupera Tu Fuerza Y Energía Interior. Lo que me atrajo no fue solo su promesa, sino que tiene una valoración de 4.7 basada en veinte reseñas reales de personas que, como yo, buscaban algo práctico. Lo que aprendí ahí fue a no forzar la luz, sino a observar la sombra sin juzgarla. Es un trabajo de alquimia personal que requiere constancia, algo que a veces nos falta cuando trabajamos remoto y los días se mezclan unos con otros.

Tras las primeras dos semanas de práctica, noté que ya no necesitaba pelear con mis pensamientos. Simplemente, cuando aparecía esa voz diciendo que no era lo suficientemente buena para un proyecto, yo ya sabía cómo entrar en ese estado alfa y 'vaciar' esa creencia. No es magia, es neurofisiología aplicada a la energía vital. De hecho, a veces combino esto con lo que he aprendido sobre cómo usar la numerología energética para entender mis ciclos personales, lo que me ayuda a saber cuándo mi energía está más dispuesta a soltar.

Un cambio físico en una tarde de mayo

Hubo una tarde gris de mayo que lo cambió todo. Tenía una presentación virtual importante con un cliente nuevo, de esos que intimidan. Sentí que la ansiedad subía, ese calor familiar pero molesto. Me senté, cerré los ojos y apliqué una de las técnicas de autohipnosis para el desbloqueo. En lugar de decirme "soy valiente", me enfoqué en disolver el nudo en mi garganta.

De repente, sentí una sensación de calor súbito que subía desde el plexo solar hasta la garganta. Fue como si una luz tibia estuviera barriendo los escombros de mi inseguridad. Al abrir los ojos, el miedo no se había ido del todo, pero ya no me controlaba. Pude hablar con claridad, sin tartamudear, sintiendo que mi valor no dependía de la aprobación de ese cliente. Ese día entendí que la autohipnosis para la autoestima suele fallar cuando intentamos añadir capas de barniz sobre madera podrida; el secreto está en limpiar la madera primero.

Una taza de café y una laptop sobre un escritorio de madera con lluvia tras la ventana.

Para quienes buscan algo más amplio, a veces he mirado el PASE AlmaSana como una forma de complementar este vacío, aunque mi herramienta principal sigue siendo el trabajo con el subconsciente. También he aprendido que proteger ese espacio mental es fundamental, especialmente cuando uno se expone a las energías de otros, algo que exploro a menudo al limpiar el aura después de trabajar con clientes difíciles.

La autoestima como una frecuencia, no un destino

Hoy, mientras escribo esto antes de que empiece mi jornada de asistencia virtual, veo mi cuaderno violeta y me doy cuenta de que la autoestima no es una meta a la que llegas y te quedas a vivir. Es una frecuencia que ajustas cada mañana. Es como el espresso que sale de mi máquina: si la presión no es la correcta, el café sale amargo. La autohipnosis me dio la herramienta para ajustar esa presión interna.

Si sientes que la terapia te dio el mapa pero aún no sabes cómo caminar el sendero, tal vez te sirva mirar hacia adentro con una luz diferente. No necesitas convertirte en una persona nueva; solo necesitas quitar las capas que te impiden ser quien ya eres. A veces, eso significa simplemente sentarse en silencio, bajar a esos 8-12 Hz y dejar que el subconsciente haga el trabajo de limpieza que la mente lógica no puede alcanzar.

¿Qué pasaría si hoy, en lugar de intentar convencerte de que eres increíble, simplemente te permitieras vaciar un poco de ese miedo que ya no te pertenece? Esa es la pregunta que me llevo a mis páginas de mañana. Si sientes que es el momento de recuperar esa vitalidad que el estrés te ha quitado, te invito a explorar con calma el programa Recupera Tu Fuerza Y Energía Interior. A mí me enseñó que la fuerza no se grita, se cultiva en el silencio del estado alfa.

Luz solar iluminando el lomo de un cuaderno violeta en una estantería.

Mañana será otro día de neblina en Quito, pero mi cuaderno violeta y yo ya estamos listos. Porque al final, la verdadera alquimia es transformar el miedo en espacio, y el espacio en libertad.

Nota: Todo lo que comparto aquí proviene de mi propia experiencia e investigación personal. Nada de esto debe tomarse como consejo médico, financiero o legal. Habla con un profesional cualificado antes de actuar basándote en lo que lees aquí.

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