Bitácora Violeta

Cómo una membresía de sanación energética cambió mi rutina de autocuidado

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Una tarde de lluvia en La Floresta, mientras el vapor de mi café se disipaba contra el vidrio frío de la ventana, me di cuenta de que mi libreta violeta estaba llena de pendientes laborales y ni una sola palabra sobre mi paz. Mi corazón latía rápido, un eco de aquel 2020 que ya no quería escuchar más. Qué bestia, pensé, cómo es posible que trabaje ayudando a otros a organizar sus vidas mientras la mía se siente como un cable pelado a punto de hacer cortocircuito. Fue ese domingo gris el que me empujó a buscar algo que fuera más allá de los recordatorios de mi calendario de Google.

Aviso de transparencia: este sitio incluye enlaces de afiliación a programas de Hotmart. Cuando un lector decide matricularse a través de ellos, parte del precio regresa a este proyecto sin afectar lo que paga. Los programas que aparecen aquí pasaron primero por mi cuaderno violeta —no recomiendo lo que no probé—. Obviamente, no soy médico ni profesional de la salud; soy una asistente virtual compartiendo su camino. Por favor, mantén siempre a tu terapeuta informado sobre cualquier práctica que decidas iniciar.

El tránsito de la terapia a la energía

Mi camino no empezó con cristales ni decretos. Empezó con ataques de pánico que me dejaban sin aire en medio de la sala. Fui a terapia cognitiva, usé todas las apps de meditación que existen y, aunque ayudaron, sentía que faltaba una pieza. A finales del año pasado, empecé a derivar hacia la numerología y el Quito místico que se esconde en las cafeterías de mi barrio. Pero faltaba estructura. Necesitaba algo que no me hiciera sentir que estaba fallando en mi propio bienestar si un día no tenía una hora libre para visualizar.

A principios de marzo, después de meses de leer sobre por qué elegí Freedom Healing después de meses haciendo terapia, me topé con la idea de una membresía. No era un curso de una sola vez que terminaría archivado en una carpeta de descargas, sino un ecosistema. Así fue como entró en mi vida el PASE AlmaSana. Lo que me convenció no fue una promesa mágica, sino la posibilidad de tener herramientas a mano para esos momentos en que el Slack no deja de sonar y siento que mi aura está deshilachada.

Mano escribiendo en una libreta violeta con luz suave de mañana

La realidad de sanar entre notificaciones

Hubo un momento de quiebre, una falla total de mi sistema de "autocuidado" improvisado. Intenté forzar una sesión de limpieza de aura de una hora mientras un cliente me escribía por Slack de forma insistente; terminé llorando de frustración, con el incienso apagado y sintiéndome peor que antes. Ahí entendí que mi realidad como asistente virtual requiere técnicas que se adapten a la alta intensidad sensorial. Para quienes trabajamos con un flujo constante de información —o incluso para mis amigos que son personal sanitario y viven saturados—, la meditación convencional a veces se siente como intentar apagar un incendio forestal con un gotero.

Empecé a usar los recursos del pase de forma fragmentada, pero constante. No buscaba la iluminación, buscaba no colapsar. Descubrí que la sanación energética, cuando se entiende como un mantenimiento diario y no como un evento especial, funciona mejor. Es como el espresso que calienta mi máquina cada mañana: una preparación necesaria antes de que el ruido del mundo empiece. En mi libreta violeta, empecé a notar que mi energía se sostenía incluso en días de entregas críticas.

La escritura matutina y la Llama Trina

Mi rutina cambió de forma sutil. Ahora, el olor a café filtrado mezclándose con el aroma de la tinta fresca en mi libreta violeta cada mañana al abrirla es mi ancla. Aplico el estándar de las 3 páginas de escritura matutina para drenar el ruido mental. Es un ejercicio de honestidad bruta que me permite ver dónde estoy bloqueada antes de empezar a trabajar para otros.

Luego, incorporé la visualización de la Llama Trina. Es un concepto que me fascinó: trabajar con los 3 colores (azul, dorado y rosa) para equilibrar el poder, la sabiduría y el amor en el centro del pecho. No toma una eternidad. A veces son cinco minutos antes de abrir la laptop. Lo chévere es que el programa que sigo, que tiene un puntaje de satisfacción de 4.7 basado en más de 20 reseñas reales, me enseñó a no misticismo extremo, sino a aplicación práctica. Si quieres profundizar en cómo mover esa energía estancada, te recomiendo mucho echarle un ojo a Recupera Tu Fuerza Y Energía Interior, que es donde realmente aprendí a no drenarme.

Prisma de cristal sobre escritorio de madera captando luz solar cerca de una laptop

Lo que cambió después de tres semanas

Hace unos seis meses, mi mayor preocupación era si podría dormir sin despertarme con el pecho oprimido. Después de las primeras tres semanas de uso consciente de las herramientas energéticas, algo hizo clic. Estaba sentada en mi escritorio, terminando un reporte pesado, cuando sentí un calor repentino y suave en el centro del pecho, como si un nudo de hilos invisibles se soltara de golpe. No fue un milagro, fue el resultado de dejar de ver el autocuidado como una tarea pendiente y empezar a vivirlo como un flujo.

Incluso he empezado a aplicar pequeños ejercicios para recuperar la energía interior y calmar la mente al trabajar que aprendí en el ecosistema de AlmaSana. Lo que me gusta de este enfoque es que reconoce que vivimos en un mundo urbano, ruidoso y demandante. No necesito irme a un retiro en el Cotopaxi para encontrar equilibrio; puedo encontrarlo aquí mismo, mientras escucho al vecino regar sus plantas en el balcón de al lado.

Reflexiones finales desde mi cuaderno violeta

Si me hubieras dicho hace dos años que estaría escribiendo sobre rayos dorados y frecuencias vibratorias, me habría reído. Pero la verdad es que la terapia sola no me estaba dando las herramientas para manejar la carga energética de mi trabajo remoto. La membresía me dio el permiso de experimentar sin la presión de "hacerlo bien". Es un mapa, no una regla.

Si sientes que tu rutina actual es solo una lista de cosas que "deberías" hacer para estar bien, quizás es momento de probar un enfoque más fluido. El PASE AlmaSana es una puerta de entrada muy accesible, algo así como lo que cuestan dos cafés en una panadería del barrio, pero con un impacto mucho más duradero. Me ha permitido dejar de buscar una cura mágica para mis nervios y empezar a construir una estructura que sostiene mi día a día. ¿Qué pasaría si mañana, al abrir tu propia libreta, lo primero que escribieras no fuera un pendiente, sino un agradecimiento por tu propia energía?

Taza de café humeante junto a libreta violeta cerrada en un balcón de Quito

Sigo escribiendo, sigo aprendiendo. Cada semana es un paso más en este diario de alquimia personal. Si estás buscando recuperar esa vitalidad que el estrés te ha ido quitando, te invito a explorar estas herramientas con curiosidad y sin prisa. Al final del día, lo único que realmente poseemos es nuestra propia frecuencia.

Nota: Todo lo que comparto aquí proviene de mi propia experiencia e investigación personal. Nada de esto debe tomarse como consejo médico, financiero o legal. Habla con un profesional cualificado antes de actuar basándote en lo que lees aquí.

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